DEUDAS CON JAVIER VALDEZ

Polvo con el que nadie,/ nadie,/ construirá jamás/
ni un ladrillo/ ni una ilusión.
León Felipe

Qué cuentas tan pobres te presentamos en vísperas de tu primer aniversario luctuoso Javier. Un detenido, dos órdenes de aprehensión, tres presuntos responsables materiales (uno vuelto fantasma) y un doloroso vacío en la carpeta de investigación, donde no alcanzan a tomar cuerpo los nombres de los presuntos responsables intelectuales de tu muerte. ¿Es todo lo que el Estado mexicano puede ofrecer en materia de justicia? ¿o es todo lo que un agraviado movimiento social puede alcanzar, al cabo de un año sin tregua y con el corazón estrujado?

Los miembros de la Comisión de seguimiento del Caso Javier Valdez ya lo habían comentado: que alrededor del 15 de mayo la autoridad podía presentar a  alguno de los presuntos responsables del homicidio de Javier. Se dijo que no sería la primera vez que dicho recurso se utilizara con el fin de dar un golpe publicitario; pues en una manera de probar que se está trabajando, aunque las voces que reclaman justicia no sean menos ni bajen la dimensión de su grito de protesta.

El lunes por la tarde, fuera de todas las formalidades, la Secretaría de gobernación twiteó que había sido detenido un tal Heriberto “N” “el Koala” como responsable material del homicidio de Javier. Lo presentaron ante el juez el martes por la tarde en una audiencia pública que no pudo alcanzar ese carácter, pues ni el grueso de la prensa pudo estar presente, pues sólo se permitió la entrada de pocos reporteros. Del resto de los ciudadanos interesados en presenciar dicha audiencia, tampoco pudieron franquear las puertas de la sala judicial, por el argumento de que no había espacio. Medida que lejos de ayudar a transparentar un proceso acompañado de tantas dudas, lo vuelve más opaco, sin abonar a la tan necesitada credibilidad.

La autoridad ha dicho en las últimas horas que la causa que motivó el crimen fue tu labor periodística. Qué bueno que lo reconocen para los efectos que en materia judicial pueda tener, pues para tus compañeros de trabajo Javier y para la ciudadanía eso estuvo muy claro desde el fatídico 15 de mayo pasado.

En cuanto a que se haya detenido y presentado a un presunto responsable, un solitario presunto responsable, diremos que se dio un paso adelante, aunque no sabemos aún qué tan firme, pues el pan de todos los días es que el debido proceso es más un socorrido discurso académico que una guía precisa del comportamiento de la autoridad y cuya inobservancia se ha vuelto la mejor defensa de los inculpados en crímenes, desmoronándose tantas investigaciones que alimentaron la esperanza de justicia para casos tan entrañables como el de Perla Vega, Jorge Aguirre, entre otros.  Esperemos que no sea el caso.

Los preparativos para conmemorar tu I aniversario luctuoso Javier deben seguir adelante. Seguimos teniendo los mismos motivos para hacerlo a la manera de quienes reclamamos  justicia plena para tu caso y sentimos la inaplazable necesidad de detener cualquier acción que pretenda lastimar la integridad física y moral de los periodistas mexicanos y de todo el mundo. Y lo reiteramos porque el lunes comenzó una cuenta que apenas tiene el número uno, de tres que darían cuerpo a los responsables materiales, sin que pueda incorporar esa inasible nebulosa donde se difuminan ¿cuántos? responsables intelectuales de los hechos.

¡Justicia para todos! fue una muy sentida consigna tuya. Hoy toma una forma más definida y clara. Que haya justicia para ti será el primer gran paso para que la justicia llegue al más de un centenar de periodistas mexicanos, todos ellos caídos al ejercer el oficio del periodismo y buscar que el derecho a la información sea una realidad tangible en nuestro país.

La deuda contigo Javier no concluye con la detención y juicio de Heriberto “N” “el Koala”. Esa deuda ni siquiera puede declararse cancelada el día que la justicia lleve a juicio a todos los responsables de tu crimen. No es sólo tu valiosa vida segada al ejercer el periodismo, es el valor del derecho a la libertar de prensa y a estar informado. Y en ello contamos a todos tus compañeros asesinados y a los que tenemos que cuidar y que todos los días salen a la calle a enfrentar los mismos riesgos que tu corriste. Vale.

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