CRISIS HUMANITARIA 2018

Se ha urbanizado el desorden a la fuerza.

Defensor del Pueblo de Colombia

Cuando más de dos renglones de la vida social colapsan se da una crisis humanitaria. En Sinaloa hay graves problemas de seguridad, de empleo, de falta de oportunidades en la educación, salud y vivienda. En seguridad hablemos de homicidios, desaparecidos y de desplazados, y de una mala respuesta de parte de la autoridad.

En estos primeros meses del año hay dos problemas que alcanzan niveles de alta preocupación: el número de casos de menores de edad desaparecidos que ha llegado a la luz pública y cuatro momentos en los que el accionar de fuerzas armadas federales suspenden derechos humanos. Respecto a las desapariciones, tenemos el consuelo de saber que dos niñas regresaron a sus hogares, con todos los asegunes que implica estar en manos y a disposición de criminales, pero reintegradas a sus familias y la sociedad. 

Vivimos una situación pigmentada de focos (puntos geográficos) que convocan a estar alerta sobre varios aspectos de la vida económica, política y social. Tan delicado es esa situación que hay organismos ciudadanos (amén de las oficinas públicas) que les dan puntual seguimiento y se han vuelto tan detallistas que hasta matizan el tono de gravedad o levedad de los renglones que conforman el campo de la seguridad o cualquier otro de la vida económica o social. Un ejemplo muy claro de ello es lo que hace el organismo Semáforo delictivo: clasifica la evolución de los delitos desde el claro verde hasta el intenso y abrumador rojo.

Pero en lo que toca hacer a la autoridad pareciera que poco tiene que ver el marco Constitucional, el Estado de derecho. Nadie pide la renuncia a los deberes ante los retos de criminales y crecimiento de los delitos, pero lo que no puede ignorarse es el respecto irrestricto y puntual a los derechos humanos. Y lo hecho en La Limita, en las inmediaciones de Santa Fe y la Loma de Rodriguera, está muy lejos de circunscribirse en ese perfil legal.

No son los únicos problemas, desafortunadamente. Terminó febrero, el mes de las inscripciones. No sabemos como quedaron las cosas a nivel de la educación elemental, pero en la educación media superior y universitaria sí hay problemas de antemano. Se supune que adquirir una ficha para luego presentar un examen de admisión debe estar al alcance de todo el que aspire a ello, pero no. No sé que tengan los programas para acceder a las dichosas fichas, pero hay inconformidad de no pocos aspirantes porque no pudieron alcanzar una, a pesar de que desde antes de la media noche del día indicado para el trámite estuvieron pegados, como segunda piel de sus ordenadores, para que no fallara nada. Y están fuera de toda posibilidad de presentar un examen y pelear por un espacio en la educación. No es justo, desde luego.

Y agreguemos que este próximo 8 de marzo sonará fuerte el reclamo de las mujeres, por las omisiones y acciones que se cometen contra ellas. Los feminicidios, las grandes desigualdades laborales, políticas y sociales, la desaparición de muchos de hijos, esposos, hermanos o padres, el acoso sexual, entre muchas otras cosas se harán presentes en distintos actos. Hay figuras pendientes de erigir, entre ellas la Coordinación de búsquedas a nivel nacional y a nivel local. Ellas deben ser escuchadas. Y en el actual proceso electoral, el derecho a ocupar espacios en igualdad de condiciones en los órganos del Estado debe ser una realidad.

Mientras redactamos esta columna nuestros productores del campo preparan un plantón en Palacio de gobierno. Las nuevas promesas hechas a las puertas de la Expo Agro en semanas pasadas sólo fueron eso. Hoy vuelven a la carga para reivindicar el derecho a un precio de su frijol, garbanzo y maíz, que les garantice pagar las deudas que arroja hacer producir la tierra y seguir ofreciendo el pan de cada día a su familia. Los coyotes y las dependencias gubernamentales relacionadas, dominan el mercado e impiden volver rentable al campo mexicano. Ojalá tengan una respuesta positiva.

En el campo de las desapariciones forzadas, cuya herida crece y se profundiza día a día, no dejaremos de reiterar que urge la adquisición de perros especializados en la búsqueda en vida de personas desaparecidas o extraviadas. Mientras más nos tardemos en su compra, más restringidos estaremos en las acciones que podemos desarrollar en las primeras horas después de la desaparición forzada de una persona. Volvemos a repetir: son muchas niñas y niños que sufren de esta nefasta práctica. Actuemos ya para evitar más desgracias. Vale.

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