SECUESTRADOS

Le urge a Quirino Ordaz Coppel poner orden en su precampaña y virtual campaña.
Los pleitos tricolores pintan desde ya un panorama difícil, porque aquí y allá se parecen privilegiar los odios sobre la unidad.
Dijo el precandidato priísta que él no ve ismos; que los identifica a todos simplemente como militantes del PRI.
El problema es que, para su infortunio, los rencores que muy claramente se ven en algunos impiden la urgente cohesión, y limitan la fortaleza del otrora invencible partido.
Que en la campaña hay gente del malovismo, sí; que entre los candidatos hay también gente del gobernador y de Juan S. Millán Lizárraga, claramente que la respuesta es positiva.
Y que en la esfera del PRI se tiene pura gente que poco quiere a Malova, ahí está el detalle.
Juntos pero no revueltos, parece ser la fórmula.
Se supone que deben jalar para donde mismo, pero no se ve.
En conclusión, vemos un Partido Revolucionario Institucional secuestrado en Sinaloa.
De risa loca, que se pretendan quitar la autoría del dedazo a favor de Quirino Ordaz, no sabemos bien si en busca de tajadas adicionales del pastel, o para que no les puedan luego echar la culpa, si las cosas no salen como esperan.
Que la dirigente estatal Rosa Elena Millán será la generala, es una condición que desde el tercer piso se ve con recelo.
Y es que algunos afilan desde ya las navajas de la venganza.
Con las disputas a la orden del día, cambiando precandidatos de última hora.
¿No habrá nadie que los someta y levante decididamente al precandidato mazatleco?
BOLILLO QUEMADO
Se levantaron en armas los panistas locales frente al ordenamiento de disolución del comité directivo estatal por parte de la dirigencia nacional.
El bolillo está ardiendo, casi quemado, y las expectativas de salir con bien resultan francamente muy limitadas.
Grave daño se hizo ya al Partido de Acción Nacional, con un fiscal enviado supuestamente para simular pero que terminó haciendo un ruido enorme, nacional por el nombre de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El senador nacido en Concordia y avecindado en Los Mochis, Francisco Salvador López Brito, advirtió que el “chapogate” es una maniobra del gobierno priísta, y que los panistas deben tener mucho cuidado.
Pero lástima, Margarito.
La llegada del diputado federal Federico Döring y las sanciones propuestas al comité ejecutivo nacional blanquiazul tienen que tomarse precisamente, en el mejor de los casos, como que cayeron en la trampa.
Para quien esto escribe, la dirigencia nacional panista no fue engañada sino que transó con el PRI, pero el chanchullo lo hicieron de muy gacha manera.
Ahora, mientras más se mueven, más se enlodan.

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